La clasificación de las armas de fuego portátiles permite organizarlas según criterios técnicos que facilitan su estudio, identificación y análisis en balística forense.

1. Por su longitud

Se dividen en armas cortas y armas largas.
Las armas cortas (pistolas y revólveres) están diseñadas para ser operadas con una sola mano, son compactas y de menor alcance.
Las armas largas (rifles, escopetas, carabinas) requieren ambas manos y apoyo en el hombro, ofreciendo mayor precisión, potencia y alcance.

2. Por su forma de cargarse o abastecerse

Se clasifican según el sistema de alimentación de munición.
Pueden ser de tiro a tiro (se carga un cartucho manualmente cada vez), de repetición (emplean mecanismos como cerrojo, palanca o bomba para recargar), o con cargador (extraíble o fijo), que permite almacenar varios cartuchos para disparos sucesivos.

3. Por sus mecanismos de disparo

Se refiere al modo en que el arma realiza los disparos.
Existen armas de acción simple (requieren montar el martillo manualmente), de acción doble (el gatillo realiza todo el ciclo), semiautomáticas (un disparo por cada presión del gatillo con recarga automática) y automáticas (disparan de forma continua mientras se mantenga presionado el gatillo).

4. Por el tipo de ánima de su cañón

Se clasifican en ánima lisa y ánima rayada.
Las de ánima lisa (como escopetas) no tienen estrías y disparan perdigones o proyectiles sin rotación estabilizadora.
Las de ánima rayada poseen campos y estrías que imprimen giro al proyectil, mejorando su estabilidad, precisión y alcance.

Referencia:

Cibrián Vidrio, O. (2007). Balística técnica y forense. La Rocca.

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