La balística forense se divide en tres ramas principales.

Balística interior: estudia los fenómenos dentro del arma desde la percusión hasta que el proyectil abandona el cañón, incluyendo presión, combustión y velocidad inicial.

Balística exterior: analiza el trayecto del proyectil en el aire, considerando gravedad, resistencia y estabilidad, lo que permite reconstruir trayectorias.

Balística terminal o de efectos: examina el impacto del proyectil en el blanco, evaluando penetración, deformación y lesiones. Estas ramas, integradas, permiten interpretar disparos, vincular armas con evidencias y reconstruir hechos en investigaciones criminales.

Balística identificativa: se encarga de determinar si un proyectil o casquillo fue disparado por un arma de fuego específica, mediante el análisis y comparación de las marcas únicas que dicha arma imprime durante el disparo.

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